DIME COMO PIENSAS Y TE DIRE QUE DEPORTE PREFIERES!!

DIME COMO PIENSAS Y TE DIRE QUE DEPORTE PREFIERES!!

 

¿Creías que tu mente se encontraba sólo en tu cerebro? Unas rutinas para personas inquietas y desconcentradas y otras para los pacíficos y de ritmo lento.

Cuerpo y mente

¿Quieres tener éxito en una práctica deportiva? ¿O simplemente mejorar tu estado físico con un plan de ejercicios? Pues tendrás que tener en cuenta varias claves. Tu condición física actual. El tiempo disponible para la práctica. El consejo de un profesional médico especialista en deportes, etc. Pero, ¿Qué hay de tu carácter y tus preferencias? No puedes mandar al cuerpo a realizar la práctica física mientras mantienes al margen a tu mente. Es ella la que comanda el conjunto, y lo mejor es no contradecirla demasiado. Muchas veces pensamos en la mente como el equivalente a nuestro cerebro. Le damos una ubicación física dentro del cráneo y, casi sin darnos cuenta, la separamos del resto de nuestro cuerpo. ¡Como si fueran dos compartimentos aislados!

Ejercita como piensas

La mente es, en realidad, una función de la persona. Si bien tiene su asiento principal en el cerebro, está conectada a cada pequeña parte de nuestro cuerpo a través del sistema nervioso y de sutiles reacciones químico-eléctricas. Sin temor a equivocarnos, podemos decir que existe una mente en cada miembro y tejido corporales. Si tus pensamientos se mueven muy rápido, ¡no esperes que tu cuerpo pueda mantenerse mucho tiempo en reposo!
Afortunadamente, tienes a tu disposición numerosas clases de actividades físicas. Todas son diferentes, y siempre habrá alguna que vaya con tu comandante mental. Las disciplinas competitivas van bien para aquellos que necesitan una motivación para mantenerse concentrados. Ellos requieren de juegos rápidos y de equipo, como el básquetbol o el fútbol.

Rápidos y lentos

Los rápidos tendrán que darle a tu mente gran variedad, y atar la inevitable repetición de ejercicios a señales sonoras y visuales. Por ejemplo, en una serie de abdominales, seguir el ritmo de la percusión de una canción que les agrade. Pero si tu estilo es lento y le escapas al ruido y la violencia, será conveniente una actividad bien diferente. La natación es ideal para los que aman el silencio y pueden sumergirse en sus propios pensamientos mientras repiten rítmicamente los movimientos. Para mentes con refinado gusto estético serán muy apropiados la Esgrima o el Tai Chi, con sus suaves y armoniosas figuras de equilibrio. Y es que llevarle la contraria a tu mente es la manera más rápida y sencilla de fracasar en la actividad física.